Crecí en un pueblo al sur de la provincia de Córdoba, la planicie me permitía ver los atardeceres de sol enorme y rosa.
Compartir tardes de amistades que añoro, en las que el mate era el nexo, la excusa de la juntada.
Abuelas y abuelos que me enseñaron a sembrar, cosechar, meter las manos en la tierra y apreciar la naturaleza.
Licenciada en producción de bioimágenes de profesión. Terapeuta holística de corazón, me gusta definirme como un ser en cambio constante.
Mi curiosidad por las «cuestiones energéticas» y una que otra cicatriz que pedían sanación, me llevaron a conocer Reiki, Bioneuroemoción, Barras de Access, Activación de la glándula pineal, entre otras… disciplinas, métodos que me hicieron reconocerme, reencontrarme y querer compartirlos. Porque soy una convencida que lo que hace bien hay que compartirlo.
Mi percepción cambió a través del tiempo, un día llegó el mensaje de Pachakuty como un sutil pensamiento, y casi sin darme cuenta ya tenía presencia, forma, color y los aromas más exquisitos.
Esos aromas que te transportan a la tierra, a las raíces, donde mora lo más profundo de tu ser.
Entre yuyos, frutos, raíces y especias empezó a tomar cuerpo.
Y cuando empezó a mostrarse supe que éste sería mi Pachakuty de revancha.
Es que Pachakuty simboliza la rueda girando, el mundo en cambio constante, la vida misma… como es arriba es abajo, como es adentro es afuera.
Es ese impulso que no puede frenarse, esa pulsión de vida que se abre paso a pesar de todo.
Con Pachakuty queremos dejarte el mensaje que lo importante es vivir la vida, experimentar momentos, disfrutar de los sabores y aromas que nos da la tierra.
Lo bueno se comparte, y hoy quiero que transitemos junt@s este nuevo Pachakuty, de renacer, que nos invita al equilibrio y movimientos contantes.